radiología en la prensa: El niño al que rechazaron por una radiografía

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MadridActualizado:


Con silla propia en la mesa de los elegidos desde 2016 (cuando fue Balón de Bronce), a Antoine Griezmann lo pretendieron tanto que va tardar en decidirse. Salvo sorpresa, el delantero francés jugará los años de su madurez en el FC Barcelona. Un preacuerdo con el club azulgrana ha permitido que Griezmann siga siendo patrimonio de una Liga a la que llegó, casi pidiendo permiso, después de que varios clubes de su país lo rechazaran por su físico.

«Toinou» creció en la Francia campeona del mundo y de Europa (años 1998 y 2000), dos equipos en los que la altura media estaba próxima al 1,85, mucho más de lo que mide hoy Griezmann. En ese afán por sacar otro Vieira, otro Zidane y otro Henry, Antoine se quedó sin sitio en el Olympique de Lyon, el Sochaux, el Saint Etienne y el Metz, que también tuvo el honor de rechazar en su momento a Michel Platini. Por último, el Auxerre le mandó a casa después de hacerle una radiografía de muñeca, una prueba usada para predecir la altura futura de un niño. «Me dieron ganas de dejar el fútbol», reconoció Griezmann en su libro «Detrás de una sonrisa» (Planeta).

La vida quiso que la Real Sociedad se cruzara en su camino. El entonces director deportivo de la entidad, Roberto Olabe, contaba con captadores de talento repartidos por País Vasco, La Rioja, Navarra y País Vasco francés. El encargado de «peinar» este último rincón del mapa era Éric Olhats, quien descubrió a Griezmann en un torneo de chavales en Montpellier, ciudad que no entraba teóricamente en su radio de acción.

«Recibo una llamada de Éric que me dice: “Robert, estoy viendo un torneo arriba, en el norte, y estoy viendo un jugador muy bueno, ¿qué hago?”. “Éric, ¿cómo es?”. “Es diferente, Robert”. Le digo que lo invite a pasar un periodo de prueba, pero le pido que no trascienda que viene un chico nacido a 800 kilómetros de Zubieta porque era ir en contra del plan estratégico que estábamos desarrollando», recuerda hoy el director deportivo, de vuelta al club tras un año fuera.

«Evitamos que trascendiera que venía un chico nacido a 800 kilómetros de Zubieta porque era ir en contra del plan estratégico que estábamos desarrollando»
Roberto Olabe, director deportivo de la Real Sociedad

La prueba no consistía en regatear conos y chutar a puerta vacía, sino en incorporarse a un equipo de las categorías inferiores para probar su nivel en acciones reales. «Antoine llegó faltando unos meses para terminar la temporada 2004/2005», explica Íñigo Cortés, su primer entrenador. «En esa temporada yo estaba en el cadete txiki (cadete B) de la Real Sociedad. Ese equipo en esa temporada correspondía a la generación de los jugadores nacidos en 1990, la generación de Asier Illarramendi». A pesar de que Griezmann nació en 1991, el club decidió que empezara como cadete –con chicos un año mayor que él– para favorecer su aclimatación: en el equipo había dos jugadores franceses y estaba el propio Íñigo, que hablaba francés y podría comunicarse mejor con él.

«Recuerdo que el primer día que vino, después del primer entrenamiento, fui a buscarle al vestuario para preguntarle cómo se había sentido, y haciendo una broma me salpicó con el agua de la ducha», cuenta Cortés casi 14 años después. «Me sorprendió que un chico tan joven, que venía a hacer una prueba, en su primer día, tuviese esa soltura».

Unas botas verdes

Griezmann sorprendía tanto por su manera de jugar como por su apariencia. Era un chico flaquito, con el pelo rubio platino y unas botas de color verde «desproporcionadas con su cuerpo», recuerdan en el club. Mostraba un look más propio de un surfero que de un jugador de fútbol, pero tenía un toque de balón que lo distinguía del resto. «No te llamaba la atención por su estructura física, pero sí que era un jugador que no necesitaba correr para equipararse a los demás. Era un jugador que cuando lo veías… Su nivel de recepción, su primer contacto con el balón, era absolutamente diferente de lo que teníamos en Zubieta», resume Olabe.

«Fui a preguntarle cómo se había sentido y me salpicó con el agua. Me sorprendió que un chico tan joven, que venía a hacer una prueba, tuviese esa soltura»
Íñigo Cortés, primer entrenador de Griezmann en la Real

Era en efecto un jugador distinto, aunque en el club trabajaron con esmero para que se notara lo menos posible. Era distinto primero por la distancia (algo que evitaban comentar) y después por las pintas, pues no se parecía en nada a otros chicos de la cantera. «Rompía con todo lo establecido. Era rubio oxigenado, con el pelo largo, que se lo cardaba, y esas botas de color… Para mí era casi un problema, porque cuando tomas una decisión parece que tienes que defenderla contra viento y marea», recuerda Olabe, que conocía su historial de calabazas al otro lado de los Pirineos. «La que más lo defendía en la estructura del club era mi secretaria. Para encontrar apoyos tenía que buscar alguien que no fuera exclusivamente de fútbol. Fue algo anecdótico. Curioso».

«En el club cuidamos su adaptación e integración en el club», recuerda Luki Iriarte, entrenador cadete cuando el chico llegó a Zubieta. «Se respetaban sus vacaciones escolares para que pudiera estar más tiempo con su familia. Muchas veces volvía con un peinado diferente».

Griezmann vivía con Éric Olhats, su descubridor, quien ejerció de padre, madre, amigo y hasta de rey mago. De igual modo, cada vez que volvía a Mâcon, a Griezmann le gustaba pasar ratos a solas sobre todo con su madre. Los dos se echaban de menos y los dos lloraban antes de cada viaje de vuelta a San Sebastián, donde a Griezmann nunca más le preguntaron cómo de grande era, sino cómo de bueno era jugando al fútbol. Al final, lo suyo fue un milagro equivalente a si Andrés Iniesta o Isco hubieran empezado su carrera en la Segunda división francesa. Por suerte para todos, a Griezmann no se le pasó el arroz.

«A esa edad no es tarde si se tiene talento», concluye Olabe. «La clave es que Antoine tenía talento y sigue teniendo talento. Era muy bueno con 13, era muy bueno en la Real Sociedad, es muy bueno en el Atlético de Madrid y seguirá siendo muy bueno allí donde vaya».

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radiología en la prensa: Fue a urgencias. Los médicos le examinaron. En su cerebro había un vacío inexplicable

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Un hombre de 84 años llega a la sala de emergencias de un hospital aquejado de dolor y malestar. Algo bastante común en pacientes de su edad. Le dice al médico que se ha sentido muy inestable físicamente en los últimos meses hasta el punto de haber sufrido unas cuantas caídas. Tanto es así que, en los días previos a su visita al centro médico, sintió que su brazo y su pierna izquierdos se debilitaron notablemente. A pesar de todo, el hombre no fumaba y tampoco bebía. Le hicieron una análisis de sangre y los médicos no detectaron ninguna anomalía extraña.

Pero tras una resonancia magnética y una prueba de rayos X, el médico hizo un insólito y traumático descubrimiento: donde tendría que estar la parte del lóbulo frontal derecho del cerebro, ahora simplemente había un gran espacio en blanco.

El resultado de las radiografías fue tan alarmante que los médicos creyeron que el paciente les estaba ocultando información

“No hubo signos de confusión, ni síntomas de parálisis facial o de alteraciones en el habla”, indicaron los médicos en un resumen del caso publicado el 27 de febrero en la revista médica ‘BMJ Case Reports’. “Al contrario, estaba bien y en aparente buena forma física, independientemente de sus actividades mentales de la vida diaria… y vivía en casa con su mujer e hijos”. Por lo visto, este caso médico resultó estar un paso más allá de lo excepcional.

“Neumocefalia” o aire en el cerebro

Finlay Brown, un médico que trabajaba en el departamento de emergencia del hospital Causeway en Corelaine, Irlada del Norte, recuerda así el momento en el que revisó los escáneres con las imágenes de la radiografía junto con el resto del personal: “Todos estábamos absolutamente perplejos con las imágenes que vimos”, confesó Brown a ‘The Washington Post’.

 

Otra radiografía del paciente. (BMJ Studies)
Otra radiografía del paciente. (BMJ Studies)

El resultado de las radiografías fue tan alarmante que los médicos se preguntaron si era posible que el hombre se hubiera olvidado de ponerles al tanto de algún tipo de cirugía cerebral a la que se había sometido en el pasado o, incluso, alguna tara de nacimiento. Él dijo que no. Al final, resultó que el hombre sufría de neumocefalia o presencia de aire en el cráneo, una afección que se encuentra en “casi el 100% de los casos después de una operación cerebral”, admitió Brown.


A. López

Una afección que también puede ocurrir después de infecciones nasales y lesiones en la cabeza o en la cara, pero en todo caso, con bolsas de aire mucho más pequeñas. La cavidad alojada en su cerebro tenía un tamaño aproximado de siete centímetros en su punto más largo, de acuerdo con el artículo de ‘BMJ Case Reports’.

Cuando el paciente aspiraba, estornudaba o tosía se le inyectaban pequeñas cantidades de aire a la cabeza

“No pude encontrar muchos casos documentados de naturaleza similar a este”, afirmó Brown. La causa más probable, según demostró la resonancia magnética, era un “osteoma o tumor óseo benigno que se había formado en la cabeza del hombre y se estaba erosionando a través de la base del cráneo”, señaló el médico. La formación del tumor y su ubicación habían producido un “efecto de válvula unidireccional” que gradualmente había contribuido a la creación de la cavidad.

“El tumor fue aumentando progresivamente en un período de tiempo que va de meses a años”, dijo Brown. “Cuando el paciente olía, estornudaba o tosía lo más probable es que se le inyectaran pequeñas cantidades de aire a la cabeza”. El estudio concluyó que el hueco se debía a una “causa rara” fruto de un pequeño accidente cerebrovascular que el hombre había sufrido antaño, y que muy posiblemente produjo la debilidad del lado izquierdo y otros síntomas que llevaron al hombre a acudir imperiosamente al hospital.

 

Imagen cenital de la radiografía. (BMJ Studies)
Imagen cenital de la radiografía. (BMJ Studies)

El paciente necesitaba ser intervenido de urgencia mediante una operación que descomprimiría el bolsillo de aire y otra que eliminaría el tumor. Sin embargo, el hombre rechazó ambos debido a su elevada edad. Por ello, le recetaron una medicación específica para evitar un derrame cerebral secundario y lo enviaron a casa con el pretexto de que, en caso de empeorar, volviera al hospital de inmediato.

“Al no haber muchos casos publicados, es difícil hacer un pronóstico exacto“, aseguró el médico. A pesar de todo, el hombre parece estar bien por el momento. Durante una cita de seguimiento doce semanas después de su visita al hospital el paciente, según los informes, ya no sentía debilidad en su lado izquierdo y se mantuvo bien.

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radiología en la prensa: Primera resonancia fetal en el hospital de Guadalajara

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Profesionales del Hospital Universitario de Guadalajara han llevado a cabo la primera resonancia sobre un feto de 35 semanas de gestación, una prueba que ayuda a establecer el pronóstico y tratamiento perinatal o detectar ciertas anomalías.
Los doctores José Antonio Pérez y Juan Carlos Jurado, junto a la técnica Carmen López, han sido los profesionales que han participado en estas prueba de especial complejidad, según ha informado el Servicio de Salud de Castilla-La Mancha (Sescam) en nota de prensa.
La realización de la misma ha sido posible gracias a la actualización del equipo de resonancia magnética del hospital en el marco del Plan de Renovación de Alta Tecnología Sanitaria 2016-2021 del Gobierno regional, por un lado, y a la reorganización que se ha llevado a cabo en el servicio de Radiodiagnóstico, apostando por una mayor especialización de sus profesionales, por otro.
La jefa del Servicio, Carmen de Juan, ha destacado que el nuevo equipo es «muy bueno en calidades técnicas, permite hacer exploraciones que antes no podíamos hacer» y ha valorado el esfuerzo demostrado por cada miembro del servicio de Radiodiagnóstico, con especial hincapié en el trabajo de los técnicos, porque «frente a la gran dificultad que supone el manejo de los nuevos equipos, se han formado y nos consiguen la mejor imagen para que podamos interpretarla».
Además, ha valorado la colaboración entre servicios, pues el avance y los cambios en el manejo de distintas patologías exigen «un trabajo cada vez más multidisciplinar».
Por su parte, el jefe del servicio de Pediatría, Alfonso Ortigado, ha subrayado el «gran valor y trascendencia» que supone poder realizar este tipo de pruebas para el manejo obstétrico pues «nos ayuda a saber cómo actuar en una situación especial como es un embarazo, que requiere una respuesta rápida para tomar decisiones».
Ambos han coincidido en que se gana «calidad asistencial» pues se «pueden resolver dudas para poder actuar» y, además, «se evitan derivaciones y se ahorra tiempo y recursos económicos».
De Juan ha destacado que el número de resonancias y su demanda están experimentando un aumento debido a las nuevas posibilidades que se ofrecen y al que «en el manejo de muchas patologías va a ser fundamental para seguir los tratamientos y cada vez en mayor medida el radiólogo será fundamental en la toma de decisiones como la procedencia de operar o no».
Tras su actualización, que supuso una inversión de 499.000 euros y ha permitido contar con un equipo completamente renovado, la resonancia del Hospital de Guadalajara ofrece una notable mejora en calidad de imagen y permite pruebas más complejas.
Además de la resonancia fetal se ha realizado esta prueba en niños de apenas días de vida y «ahora damos prestaciones que antes teníamos que derivar y que tienen gran impacto como la espectroscopia de próstata para detectar tumores ocultos, la mejora de la imagen en cardiología o la posibilidad de hacer biopsias de lesiones de mama que sólo se pueden ver por resonancia, entre otras», ha añadido la doctora
Por este motivo, ha añadido, el avance tecnológico debe ir acompañado de una mayor especialización de los profesionales de radiodiagnóstico en cada área concreta.
El Plan de Renovación de Alta Tecnología Sanitaria contempla una inversión de más de 28 millones de euros hasta el 2021 con el fin de paliar la obsolescencia en los equipos y ha supuesto la renovación de siete equipos de resonancia magnética, entre ellos la de Guadalajara, y nueve equipos TAC, entre otros equipamiento, por un importe cercano a los 8,8 millones de euros. http://ift.tt/2Fy6nVB

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